Donald Trump descartó que Estados Unidos abandone el T-MEC y aseguró que mantendrá una relación comercial estrecha con México. La declaración reduce uno de los escenarios de mayor disrupción para las cadenas productivas de Norteamérica, aunque Washington mantiene la revisión anual del acuerdo y siguen pendientes las negociaciones sobre acero, aluminio y automóviles. México y Estados Unidos buscan, además, avanzar en las conversaciones bilaterales antes de las elecciones intermedias estadounidenses.
La permanencia de Estados Unidos en el tratado reduce el riesgo sistémico para los exportadores mexicanos, pero no elimina la presión sobre los sectores sujetos a aranceles extraordinarios. Automotrices, acereras, fabricantes de autopartes y empresas con cadenas regionales deben mantener escenarios diferenciados por origen y por producto hasta conocer los resultados de las negociaciones. La continuidad del T-MEC protege la estructura general del comercio norteamericano; los costos específicos de acceso al mercado siguen vigentes.