Pemex y las autoridades federales y de Nuevo León reforzaron las inspecciones en la refinería de Cadereyta para determinar el origen de los olores atípicos detectados en la zona metropolitana de Monterrey. La revisión incluye el intercambio de información y el monitoreo conjunto para determinar si existe alguna relación con las operaciones de la instalación, que procesó alrededor de 160 mil barriles diarios de crudo en julio. Hasta ahora no se ha informado de una suspensión de operaciones.
Por ahora no hay evidencia de afectación del suministro, por lo que no conviene sobredimensionar el episodio. Sin embargo, Cadereyta es una instalación relevante para el abastecimiento energético del norte del país y cualquier medida correctiva que limite temporalmente su operación puede terminar por presionar la distribución y el transporte de combustibles. Las empresas con consumo intensivo de diésel en la región deberían vigilar el seguimiento regulatorio antes de asumir que se trata únicamente de un asunto ambiental local.