La cuarta ronda de conversaciones vinculadas a la revisión del T-MEC fue pospuesta para la semana del 28 de septiembre. El sector privado mexicano insiste en preservar el carácter trilateral del acuerdo, aun cuando México y Estados Unidos mantienen conversaciones bilaterales. En ese mismo contexto, el Comce puso sobre la mesa un problema mucho más inmediato para quienes operan en el comercio exterior: las fallas recurrentes de los sistemas aduaneros mexicanos. De acuerdo con el organismo, en 2026 ya se han registrado cinco episodios y aún no existe un esquema de contingencia que permita mantener los despachos cuando la infraestructura falla.
La discusión del T-MEC concentra la atención estratégica, pero para importadores, exportadores y agentes aduanales la continuidad de los sistemas ya representa un costo cotidiano. Una aduana detenida acumula mercancía, inmoviliza el transporte y puede generar almacenajes, demoras y entregas incumplidas, aun cuando la operación documental esté correctamente preparada. La prioridad operativa es clara: además de seguir la negociación comercial, las empresas necesitan planes de contingencia propios para reducir exposición cuando los sistemas oficiales dejan de responder.